Una trayectoria construida visita a visita

Desde los primeros acompañamientos en Bucaramanga hasta los programas actuales de cuidado integral, cada etapa respondió a algo concreto que las familias nos pidieron resolver. Esta es la cronología de ese recorrido.

Lo que sigue no es una lista de logros aislados: son decisiones de formación, supervisión y trato que siguen vigentes en cada servicio que abrimos hoy.

2016

Primeros acompañamientos en Bucaramanga

Arrancamos con un equipo reducido de cuidadoras que atendían casos de movilidad reducida en el norte de la ciudad. La prioridad era simple: llegar a la hora y conocer las rutinas de la casa antes de intervenir.

2018

Programa formal de capacitación interna

Estructuramos la formación en movilización segura, higiene y administración de medicamentos según indicación médica. Dejamos de contratar por recomendación y empezamos a evaluar competencias antes de asignar un caso.

2020

Atención a domicilio durante la emergencia sanitaria

Reorganizamos turnos, protocolos de desinfección y comunicación diaria con las familias. Fue el periodo que nos obligó a documentar por escrito lo que antes se transmitía de forma informal entre el equipo.

2022

Supervisión periódica y expediente por persona

Incorporamos visitas de supervisión y un registro individual donde queda constancia de la evolución, los cambios de medicación y las observaciones del cuidador. Las familias empezaron a recibir reportes claros, no resúmenes vagos.

2024

Apoyo a familias con deterioro cognitivo

Ampliamos la formación hacia el manejo de demencias y la comunicación con el núcleo familiar. Aprendimos que el cuidado no termina en la persona mayor: también sostiene a quien decide y organiza desde afuera.

2025

Cobertura ampliada en Santander

Extendimos el servicio a veredas y municipios cercanos, ajustando la logística de desplazamiento sin perder la continuidad del mismo cuidador en cada caso. La cercanía sigue siendo la condición, no un extra.

Coordinación clínica

Carolina Castro Reyes

Enfermera con experiencia en atención domiciliaria a personas con enfermedades crónicas. Diseña los planes de cuidado, valora el estado inicial del adulto mayor y ajusta las rutinas según indicación médica. Supervisa directamente a los cuidadores en campo.

Formación y supervisión

Emilio Ortega Gomez

Responsable del programa interno de capacitación: técnicas de transferencia segura, manejo de deterioro cognitivo, higiene y administración de medicamentos. Evalúa en práctica lo aprendido y acompaña los primeros turnos de cada cuidador nuevo.

Atención al hogar

Carlos Ruiz Mendoza

Cuidador con años de trabajo junto a familias en Bucaramanga. Se ocupa de la rutina diaria: alimentación, aseo, acompañamiento y movilidad dentro de la casa. Conoce el ritmo de cada hogar y mantiene informada a la familia sobre cambios en el ánimo o el apetito.

Enlace con las familias

Sergio Lopez Ortega

Primer contacto para valorar la situación, explicar cómo funciona el servicio y acordar un plan de visitas inicial. Da seguimiento a cada caso, recoge observaciones de la familia y las traslada al equipo clínico para ajustar el cuidado cuando haga falta.

Una historia construida visita a visita

AthertonCare no nació de un plan de negocios cerrado, sino de familias en Bucaramanga que necesitaban a alguien de confianza en casa mientras ellas trabajaban. Cada etapa de este recorrido dejó una decisión concreta: cómo formar al personal, cómo supervisar el servicio y cómo sostener la calma de quien delega el cuidado de un padre o una madre.

  1. Primeros acompañamientos

    Empezamos con pocas familias y muchas horas de escucha

    Las primeras visitas se hicieron en barrios del norte de Bucaramanga, con jornadas parciales y un cuaderno donde anotábamos rutinas, medicamentos y costumbres de cada casa. Ese registro manual sigue siendo la base de cómo hoy diseñamos un plan de cuidado: primero entender el ritmo del hogar, después proponer horarios.

  2. Formación del equipo

    Convertimos la experiencia suelta en un programa de capacitación

    Con el tiempo vimos que el trato amable no bastaba. Incorporamos módulos de movilización segura, manejo de personas con deterioro cognitivo, higiene y administración de medicamentos según indicación médica. La formación se repite y se evalúa en la práctica, no solo en el aula, porque cada adulto mayor reacciona distinto a una transferencia o a un cambio de rutina.

  3. Cobertura y supervisión

    Ampliamos zonas sin perder el contacto con cada caso

    Al crecer hacia Floridablanca, Girón y Piedecuesta, mantuvimos una regla simple: quien supervisa conoce a la familia. Las visitas de seguimiento sirven para ajustar horarios, revisar cómo va la relación entre cuidador y persona atendida y detectar a tiempo señales de desgaste en cualquiera de los dos lados.

  4. Apoyo a las familias

    Añadimos orientación para quienes cuidan sin ser cuidadores

    Muchos hijos y nietos asumen tareas para las que nadie los preparó. Abrimos espacios de orientación sobre higiene, alimentación y comunicación con el adulto mayor, para que la familia entienda qué puede resolver en casa y en qué momento conviene sumar apoyo profesional sin culpa ni urgencia.

Hoy AthertonCare sigue siendo un equipo pequeño comparado con su cobertura, y eso es intencional. Preferimos conocer cada caso antes de asignar a alguien, revisar cómo avanza mes a mes y corregir cuando algo no funciona. La historia del proyecto se escribe todavía en las casas donde entramos cada semana.

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