Familias de Bucaramanga y otras ciudades nos cuentan qué notaron en las primeras semanas: menos urgencias, rutinas más estables y una persona de confianza dentro de la casa. Son relatos concretos, no promesas.
Antes vivíamos pendientes del teléfono por si mi mamá se caía sola. Con las visitas fijas de la mañana y el registro de cómo había dormido, dejamos de llamar a cada hora. La cuidadora aprendió su rutina de medicación en pocos días y ahora todo queda anotado en el cuaderno de la casa.
Mi papá tiene deterioro cognitivo leve y al principio se resistía a recibir ayuda. La persona que llegó supo esperar, conversar y no imponerle nada. En un mes pasó de no querer abrir la puerta a esperarla con el café listo. Eso no se consigue solo con buena voluntad.
Contratamos apoyo para las noches después de una hospitalización. Lo que más valoramos fue la coordinación con la enfermera que venía a revisar la herida: sabían qué hacer sin que tuviéramos que repetir la historia cada vez. La supervisión periódica se nota en los detalles.
Vivo fuera del país y necesitaba alguien de confianza para mi abuela. Recibo un resumen semanal de cómo estuvo, qué comió y si salió a caminar. No es lo mismo que estar, pero me quita esa angustia de no saber. La comunicación ha sido clara desde el primer día.
Cada caso se evalúa antes de asignar personal. Si quieres contarnos tu situación, escríbenos a info@athertoncare.com o llámanos al +57 318 241 5197.
Antes de contratar conviene saber dónde termina nuestra responsabilidad y dónde empieza la de la familia o del personal médico. Estas son las aclaraciones que más preguntan las familias durante la primera visita.
Nuestro personal acompaña, supervisa rutinas, apoya la movilización y colabora con la higiene personal según el plan acordado. No sustituimos al médico tratante ni administramos medicamentos por iniciativa propia: seguimos la indicación escrita del profesional de salud y registramos cada toma en la bitácora del domicilio.
Todo el equipo pasa por un programa de inducción en movilización segura, manejo de deterioro cognitivo y protocolos de higiene antes de entrar a un hogar. La formación se refuerza con sesiones periódicas y visitas de supervisión. Si un cuidador no encaja con el ritmo de la casa, se reemplaza sin costo adicional para la familia.
No realizamos procedimientos clínicos invasivos, curaciones de heridas complejas ni atención de urgencias. Tampoco cubrimos tareas domésticas generales ni cuidado de mascotas, salvo que se pacten por escrito al inicio. Cuando aparece una situación que excede nuestro alcance, activamos el protocolo de contacto con la familia y con el servicio médico correspondiente.
Los horarios y la frecuencia de visitas se ajustan según la evolución de la persona. Cualquier cambio se confirma con al menos un día de antelación y queda registrado. Si la familia decide pausar el servicio, no hay penalización por las visitas ya realizadas; solo se factura lo efectivamente prestado.
La información sobre la salud, las costumbres y la situación del hogar se maneja de forma reservada. Solo compartimos reportes con las personas que la familia autorice por escrito. Las conversaciones durante la visita se mantienen en un tono respetuoso y no se discuten diagnósticos ni decisiones familiares frente a la persona cuidada.
Atendemos en Bucaramanga y municipios cercanos del área metropolitana. Para direcciones fuera de ese radio evaluamos caso por caso, considerando tiempos de desplazamiento y disponibilidad del equipo. Si no podemos garantizar una llegada puntual, lo decimos antes de firmar el acuerdo, no después.
AthertonCare no opera sola. La calidad del cuidado domiciliario depende de una red de aliados que aportan formación, supervisión clínica y logística en distintas zonas de Santander. Aquí reunimos los acuerdos de colaboración que respaldan cada visita.
Convenios con escuelas técnicas de Bucaramanga y Floridablanca para la capacitación continua del personal: movilización segura, manejo de demencias y protocolos de higiene. Cada cuidador renueva su formación antes de asumir un caso nuevo.
Coordinación con farmacias locales para el suministro y control de medicamentos según indicación médica. Esto reduce errores de dosificación y permite verificar existencias antes de cada jornada.
Profesionales independientes que se suman cuando el caso lo requiere: curaciones, control de signos vitales o rehabilitación tras una cirugía. Trabajan bajo los mismos protocolos de registro que el equipo base.
Acuerdos para exámenes de control sin trasladar al adulto mayor. Los resultados se comparten con la familia y con el médico tratante, y quedan archivados junto al historial de visitas.
Aliados con vehículos adaptados para traslados a consultas, terapias o trámites. El cuidador acompaña durante todo el recorrido y reporta el resultado de la cita al final del día.
Cada colaboración se revisa periódicamente. Si un aliado no cumple con los estándares de trato, puntualidad o registro, se suspende el acuerdo antes de exponer a una familia.